Evitar la corrosión en el transporte de metales es uno de los principales retos para la industria metalúrgica y para cualquier empresa que trabaje con piezas, componentes o productos metálicos. Durante el almacenamiento y el transporte, especialmente en trayectos largos o internacionales, los metales están expuestos a condiciones que favorecen la oxidación y el deterioro, con el consiguiente riesgo de daños, reclamaciones y sobrecostes.
La corrosión no solo afecta a la apariencia del producto, sino también a su funcionalidad y valor comercial. Por ello, aplicar soluciones de protección adecuadas desde el origen es clave para garantizar que la mercancía llegue a destino en perfecto estado.
Por qué se produce la corrosión durante el transporte de metales
La corrosión es un proceso químico natural que se acelera cuando los metales entran en contacto con factores como la humedad, el oxígeno o determinados contaminantes ambientales. Durante el transporte, estos factores suelen intensificarse debido a los cambios de temperatura, la condensación y la falta de ventilación en embalajes cerrados.
En el transporte marítimo, por ejemplo, la combinación de humedad elevada y atmósfera salina crea un entorno especialmente agresivo para los metales. En el transporte por carretera o ferroviario, las variaciones térmicas entre el día y la noche pueden generar condensación dentro del embalaje, favoreciendo la aparición de óxido incluso en trayectos relativamente cortos.
Por este motivo, evitar la corrosión en el transporte de metales requiere un enfoque preventivo que tenga en cuenta tanto el entorno como la duración del trayecto.
La importancia del almacenamiento previo al transporte
Antes de que la mercancía salga de las instalaciones, el almacenamiento ya juega un papel fundamental en la prevención de la corrosión. Un metal que se almacena en condiciones inadecuadas tiene más probabilidades de deteriorarse durante el transporte, incluso aunque se apliquen medidas de protección posteriormente.
Controlar la humedad ambiental, evitar el contacto directo con superficies húmedas y utilizar soluciones de embalaje adecuadas desde el primer momento reduce significativamente el riesgo. El embalaje no debe entenderse solo como una protección para el transporte, sino como una barrera continua desde el almacenamiento hasta la entrega final.
Cómo evitar la corrosión en el transporte de metales de forma eficaz
Para proteger los metales frente a la corrosión durante el transporte, es fundamental crear un entorno controlado alrededor del producto. Esto se consigue mediante soluciones de embalaje que actúan directamente sobre los factores que provocan el deterioro.
Uno de los sistemas más eficaces son las soluciones VCI, tanto en formato papel como en plástico. Estos materiales liberan compuestos inhibidores de la corrosión que crean una capa protectora invisible sobre la superficie del metal, impidiendo la reacción con la humedad y el oxígeno. Su principal ventaja es que protegen sin necesidad de aplicar aceites o recubrimientos directos sobre la pieza.
Además, el uso de desecantes resulta especialmente útil para absorber la humedad residual dentro del embalaje. Al reducir el nivel de humedad relativa, se minimiza el riesgo de condensación, uno de los principales desencadenantes de la corrosión durante el transporte y el almacenamiento prolongado.
Soluciones VCI: protección activa y limpia
Las soluciones VCI se han convertido en una referencia para evitar la corrosión en el transporte de metales gracias a su eficacia y facilidad de uso. El papel VCI es ideal para envolver piezas individuales o intercalar capas dentro de embalajes más grandes, mientras que el plástico VCI permite crear envolventes más estancas que protegen conjuntos completos o cargas paletizadas.
Este tipo de protección es especialmente recomendable en envíos internacionales, donde los tiempos de tránsito son largos y las condiciones ambientales difíciles de controlar. Además, las soluciones VCI no dejan residuos, lo que facilita la manipulación posterior de las piezas sin necesidad de limpieza adicional.
El papel de los desecantes en la protección anticorrosión
Aunque las soluciones VCI son muy eficaces, su rendimiento aumenta cuando se combinan con desecantes. Estos absorben la humedad presente en el interior del embalaje, creando un entorno seco y estable alrededor del metal.
Los desecantes son especialmente importantes en embalajes cerrados, contenedores marítimos o cajas donde puede producirse condensación por cambios bruscos de temperatura. Su uso ayuda a mantener condiciones óptimas durante todo el trayecto, incluso en almacenamientos intermedios.
La combinación de VCI y desecantes ofrece una protección integral frente a la corrosión, actuando tanto sobre la superficie del metal como sobre el ambiente que lo rodea.
Adaptar la protección al tipo de transporte
No todos los transportes presentan los mismos riesgos. En el transporte marítimo, la protección anticorrosión debe ser más exigente debido a la humedad y la salinidad. En estos casos, reforzar el embalaje con soluciones VCI y una correcta dosificación de desecantes es clave.
En el transporte terrestre, aunque las condiciones pueden parecer menos agresivas, las vibraciones y los cambios térmicos también pueden favorecer la corrosión si no se toman medidas adecuadas. Adaptar la solución de embalaje al medio de transporte y a la duración del trayecto es esencial para garantizar resultados óptimos.
La protección frente a la corrosión también contribuye a mejorar la seguridad y calidad industrial, en línea con las recomendaciones del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.
Reducir costes evitando daños y reclamaciones
Evitar la corrosión en el transporte de metales no solo protege el producto, sino que también tiene un impacto directo en la rentabilidad. Las piezas corroídas generan devoluciones, reprocesos y retrasos que afectan a toda la cadena logística.
Invertir en soluciones de embalaje adecuadas reduce incidencias, mejora la satisfacción del cliente y refuerza la fiabilidad del proveedor. Además, una protección anticorrosión bien planteada transmite profesionalidad y cuidado por el producto, aspectos cada vez más valorados en entornos industriales exigentes.
La prevención sigue siendo la estrategia más eficaz: proteger bien desde el origen es siempre más rentable que corregir daños a posteriori.